DIARIO EVANGÉLICO DIGITAL «BEREA»

Gobierno español y políticos europeos condenan falta de libertad religiosa en Marruec

 

 

Sábado 29 de Mayo del 2010
Sociedad
España

 

MADRID, España (FE, Europa Press, D. Crítico/ ProtestanteDigital) El Gobierno español ha mostrado su "preocupación" a título nacional y en el de la UE ante las autoridades marroquíes por la expulsión de ciudadanos europeos cristianos acusados de proselitismo, ha revelado este pasado martes 25 mayo el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Angel Moratinos.

"Lógicamente nos hemos preocupado ante las autoridades políticas marroquíes a título nacional y de la UE" por la expulsión de "un número de ciudadanos europeos pertenecientes a creencias cristianas", dijo en una conferencia organizada por el foro ABC, tras ser preguntado por esta actitud del reino alauí, que ha expulsado a unos cien cristianos extranjeros desde marzo, muchos de ellos cooperantes.

El Gobierno marroquí ha explicado que las razones que están detrás de estas decisiones responden a un "exceso de proselitismo" por parte de los ciudadanos expulsados, unas explicaciones con las que España y la UE "no" están "de acuerdo", precisó el ministro.

Según Moratinos, el Gobierno español va a "seguir debatiendo este asunto y exigiendo el respeto a la libertad religiosa y a cualquier actuación de cualquier credo religioso, y en particular el cristiano y católico".

El ministro añadió que la preocupación expresada a las autoridades marroquíes se ha hecho "de la manera más directa para evitar que se produzcan este tipo de situaciones".

EUROPARLAMENTARIOS

Al día siguiente a estas declaraciones de Moratinos tres miembros del Parlamento Europeo, entre ellos el diputado de Convergencia i Unió Ramon Tremosa, han remitido una carta al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en la que le urgen a tomar las medidas necesarias para frenar la expulsión de cristianos de Marruecos.

Los europarlamentarios denuncian que desde marzo "han aumentado" las expulsiones de seguidores de la fe cristiana por las autoridades de Rabat, y piden una posición firme de España al respecto como presidencia rotatoria de la Unión Europea durante este semestre.

"España, en nombre de los Veintisiete, debe demandar al Gobierno marroquí que respete los principios democráticos y los derechos humanos", apunta la carta.

Los europarlamentarios que dirigen la carta a Zapatero reclaman que se haga prevalecer "la aplicación del derecho internacional por encima de cualquier problema diplomático".

"Desde 1956, cuando Marruecos consiguió su independencia, no se habían producido tantas expulsiones" como en estos últimos meses, hasta cien, principalmente de cristianos evangélicos, según denuncian en la carta.

Según estos miembros de la Eurocámara, el atosigamiento a los cristianos en Marruecos incluye la entrada de miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad a los lugares sagrados en medio de celebraciones religiosas.

Los registros, detenciones y amenazas estarían comportando que los cristianos que residen en el país "vivan con miedo", señalan en la carta.

Junto a Tremosa firman la carta la holandesa Sophie In´t Veld (grupo Liberal) y el italiano Fiorello Provera, del grupo euroescéptico y uno de los vicepresidentes de la comisión de Asuntos Exteriores de la Eurocámara.

PARTIDO POPULAR

Por su parte Rafael Rodríguez-Ponga, secretario de Política social del PP, ha expresado en un reciente artículo “hoy, muchos parecen encogerse de hombros, como si las amenazas -la interior y la exterior- se refiriera a otros. Y las amenazas por profesar una determinada fe, son reales”.

Afirma que “como cristianos”, se debe “poner la otra mejilla”, pero también “proclamar la buena nueva y desenmascarar a fariseos y saduceos”. Por ello enfatiza que “como demócratas, estamos llamados a dar señales inequívocas y continuas en defensa de nuestro modelo de convivencia en paz, en armonía, en libertad”.

Considera Rodríguez-Ponga que “la solución a los problemas derivados de la diversidad religiosa no está en el laicismo socialista ni en la proclamación de una religión nacional exclusiva”, porque ambas situaciones “conducen a la persecución y el sufrimiento”. El camino es en su opinión “el reconocimiento -en España, en Marruecos y en todo el mundo- de las libertades individuales y del libre ejercicio público y privado de la fe religiosa, en el hogar, en la escuela o en el templo”.

Por ello considera necesaria “una postura firme -del Gobierno español en defensa de la libertad de conciencia de los cristianos perseguidos”, ya que –concluye- “defender la liberad de los demás es defender nuestra propia libertad”.
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