DIARIO EVANGÉLICO DIGITAL «BEREA»

México celebra 150 años de Ley de Libertad de Cultos

 


    Mexicanos orando en un evento público en Tijuana.

Viernes 03 de Diciembre del 2010
Libertad Religiosa
México

 

MÉXICO D.F., México (The Christian Post) José Joaquín Fernández de Lizardi, fue el pensador mexicano fundamental en la promulgación de Ley sobre Libertad Religiosa en México, lo recordó un sociólogo evangélico un día antes del 150 aniversario de dicha ley.

 

En vísperas de la celebración numero 150 de la promulgación de la Ley sobre Libertad de Cultos, aprobada el 4 de diciembre de 1860, el sociólogo y miembro fundador del Centro de Estudios del Protestantismo Mexicano, Carlos Martínez, recordó el papel fundamental que tuvo el histórico personaje.

 

Fernández de Lizardi, escribió a lo largo de su vida en distintos momentos sus críticas al autoritarismo católico, haciendo una defensa de la tolerancia religiosa, “fue el más activo partidario de [esa] libertad. En torno a sus folletos se desarrollaron las principales polémicas sobre la cuestión”, recordó Carlos Martínez.

 

Además recordó su libro "La nueva revolución que se espera en la nación", escrito de 1823, donde Fernández de Lizardi aboga por la instauración de un gobierno sin ataduras al monolitismo religioso de la Colonia.

 


José Joaquín Fernández de Lizardi,
(1776-1827).

 

Un año después de las anteriores palabras de Fernández de Lizardi es aprobada la Constitución que en su artículo tercero establece: La religión de la nación mexicana es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana. La nación la protege por leyes sabias y justas, y prohíbe el ejercicio de cualquier otra, señaló.

 

Martínez también se refiere en un escrito de abril de 1825, al caso de un evangélico ultimado y sus repercusiones: Cuando un asesino intolerante mató al pobre inglés en las Escalerillas, a pretexto de que no se quiso hincar en la puerta para adorar el Sacramento del Altar, todos los sensatos abominaron el hecho y al asesino.

 

El episodio, dijo Martínez, tiene lugar en agosto de 1824, y se trata del homicidio de “un evangélico estadunidense [no inglés, como afirmó Fernández de Lizardi] que se había instalado en calidad de zapatero: cuando… estaba sentado delante de la puerta de su tienda, durante una procesión católica, un mexicano fanático le exigió que se arrodillara; al negarse él a hacer tal cosa, aquél lo atravesó con su espada”, acota Hans-Jürgen Prien, acucioso historiador alemán. Por su parte Carlos Monsiváis afirma que la denuncia de Fernández de Lizardi es el “primer escrito que [localiza] en México a propósito de un hecho fundamental, aunque advertido marginalmente, en los casi dos siglos de la nación independiente. […] Muy influido por Voltaire y su notable defensa del hugonote (protestante) Jean Calas, José Joaquín Fernández de Lizardi criticó lo acontecido y se pronunció por la tolerancia”.

 

La Ley de Libertad de Cultos reconoció, por primera vez, los derechos negados por el conservadurismo mexicano con la Iglesia Católica a la cabeza, de manera que aquella ley del 4 de diciembre fue la culminación de una serie de decretos firmados por el presidente de entonces, Benito Juárez, quien enfrentó a un poder eclesiástico que contaba con enormes capacidades en todas las esferas sociales y políticas e impedía el desarrollo de un Estado laico.

 

(03-12-2010)

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